A TI, HERMANA

JUSTICIA

A TI, HERMANA

Hoy escribo por ti, hermana,

la que anda sola por la plaza,

la que va de vuelta a casa.

 

Hoy escribo por ti,

porque no pude escribir por mi.

 

Ya no quiero huelgas,

ni hastags,

ni pancartas.

 

Estoy harta.

 

No quiero minutos de silencio,

ni la puta foto de los del Gobierno.

 

No quiero un #yositecreo,

porque te creo, claro que te creo.

 

No quiero banderas a media asta

para recordarnos que con un «NO» no basta.

 

No quiero tu nombre en un telediario,

ni saber que hiciste

para justificar el acto

del violador que te hizo daño.

 

Porque no eres tú la culpable, hermana.

 

Es esta sociedad que está demacrada,

por unas leyes que no nos amparan.

 

No eres tú,

ni la zorra,

ni la de la minifalda.

Eres libre de vivir como te de la gana.

 

Son ellos, hermana,

que son hombres libres de tocarte el pelo.

Son hombres  que protege la justicia y el Gobierno. 

 

No consideran que seas humana,

eres mujer,

propiedad de una cultura cruel,

que nos hizo creer

que debemos de ser correctas,

sumisas y obedientes

para no caer en el enfado

de un hombre que nos hará daño.

 

Maquillaje.

Éso hacen.

En la radio, en la tele, en cada reportaje.

 

Violaciones en manada

que cuentan como si en un rato se pasara.

No es una violación.

Es una aberración,

de un sólo momento,

en la vida de ésa hermana que os cuento.

De muchos hombres libres, 

sintiendo el derecho,

de bajarle las bragas a despecho,

a ésa hermana anónima que acabaremos amando todas

con lágrimas de rabia en nuestra cara.

 

Pero tranquilas,

que la solución de los agentes que nos protegen

es la de ir siempre acompañadas.

En vez de enseñar al hombre que no se daña,

ni se bajan las bragas de una mujer que llora de desconsuelo

porque sabe que mañana será portada de El Correo.

 

¿Qué habrá hecho?

Estoy harta.

 

Quiero que tu sonrisa siga de nuevo en tu cara cuando se vaya el sol del cielo.

No quiero ver tu nombre de nuevo.

 

Más de 1000 mujeres asesinadas,

más de 1000 violadas

y todavía en el Gobierno hay cachondeo.

¿Es que acaso nosotras no somos personas?

¿O valemos menos que cualquier político asesinado por el terrorismo?

¡Pongan remedios y leyes que no amparen a los plebeyos!.

 

Hoy sales de tu casa, con la alegría puesta en tu cara.

Quiero que andes libre por la calle,

quiero que puedas quedar sola con alguien.

Toca disfrutar de un bonito fin de semana.

Ten cuidado.- dice tu madre.

Otra noche que no duerme,

hasta escuchar aliviada,

el sonido de tu llegada.

 

Y pienso…

¿Porqué no nos dejan a nosotras que les juzguemos a ellos?

 

ABÁIGAR

Volver arriba
error: ¡Contenido protegido!