LACTANCIA, CÓLICOS & OTRAS LEYENDAS

LACTANCIA, CÓLICOS & OTRAS LEYENDAS

CUANDO EL SOL SE ESCONDE

El sol se esconde y salen las ardillas.

La suavidad del roce de las sábanas en la piel,

el beso de buenas noches con sabor a miel.

Y tú, pequeña, mirándome con ésos ojos que cautivan, que enamoran, que erizan.

Empieza la noche de lactancia, la alimentación a demanda, las horas sin fin.

Los sentimientos cogen forma, para poder sobrevivir.

Tú.

Con tu manita pequeña,

que inquieta busca traviesa,

el sustento de su alimentación.

Yo.

Que a duras penas puedo aguantar el peso de mi sopor.

Coloco nuevamente la almohada en el respaldo de la cama,

para así poder mecerte sin que se me cargue tanto la espalda.

Noches de olor a leche agria.

Noches de sueño con insomnio impuesto.

Noches que amas y noches que odias,

hormonas revolucionarias guerreando para la autodestrucción.

Pequeña piraña sin dientes, que en el inicio me causabas estragos. 

El dolor de mis pezones ya curados, a base de cremas, lágrimas y bálsamos.

Pesar en mi mirar.

Pesadillas que invaden mi mente si no soy consciente del despertar.

Retortijones de media noche, 

que hacen tu sueño quejoso,

mientras invento, a oscuras, para que puedas descansar, mil curas.

Y soy incapaz.

Invoco al cielo, para que tu dolor invada mi cuerpo y deje el tuyo pequeño e indefenso.

El dolor viene a mi, pero al tuyo tampoco le deja dormir.

Llanto silenciado, 

no el tuyo, sino el mío,

que en la oscuridad recorren mi rostro sin piedad.

Es el cansancio que curas con una sola mirada y sanas con tu sonrisa desdentada.

Y soy feliz.

En el calor de tu dormir, recorro tu olor con mi nariz.

Me explota la sonrisa, cada vez que me acaricias.

Leche materna,

regurgito de cuajada,

piel de melocotón.

Pestañas infinitas,

amor de corazón.

Ojos azul Bergara, 

mirada intensa.

Pedetes que celebramos como si hubieras metido un gol.

Felicidad hecha materia.

No cambiaría nada.

Ya que prefiero no dormir, que vivir sin ti.

Hasta dentro de dos horas, mi vida, que volverás a pedir comida.

Yo aquí me quedo, vigilando quieta, sin moverme, tu sueño.

ABÁIGAR

Texto escrito en las horas nocturas, sobre las 2.00 h., las 4.30 h. y/o las 6.00 h..

En la fotografía Lilou y sus noches de cólicos.

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