Poesía & Letras

Tabú · A la mujer se la respeta

A la mujer se la respeta después del parto.

Los médicos, las enfermeras

y cualquier familiar osado.

A la mujer la preparan para el acto,

pero no para lo que está por llegar.

 

Se la respeta por valiente,

por dar su vida en un instante y por luchar.

Pero la sociedad no entiende y aborda su intimidad.

Poniendo en duda y discutiendo su capacidad al razonar,

sobre los pasos a dar

para ejecutar una crianza a tiempo

completo en la vida familiar.

 

A la mujer se la respeta.

Porque es vulnerable a todas las frases

que pueda tu boca vomitar.

 

Cultura social que abandona la mente de toda mujer

que ha pasado por ese trance.

Hilo blanco para atar el alma.

Noches de lágrimas sin terapia.

 

Lágrimas.

 

Por no ser capaz de recuperarte

nada más salir de la sala partos

y llevar con dignidad el paso

sin que se note que te han roto por la mitad.

 

Lágrimas porque te hacen sentir culpable,

por todo en general.

El pecho,

«que si no quieres»,

«que aún le das»,

«que si no puedes»,

que qué coño más te da, idiota,

que opinas de mi vida sin yo preguntar.

 

Mala madre por querer empezar a trabajar

para poder respirar,

poner algo de tierra en medio

así poder volver a casa con una sonrisa

y poder recuperar el sueño.

 

Mala mujer por querer cuidar a tu retoño,

sacrificar lo logrado en tu vida laboral. 

 

Y lloras,

porque deberías de ser feliz,

tienes una hija preciosa,

un marido que te adora

y el aire no te llega para poder respirar.

 

El problema no es él ni ella.

El problema sois vosotros

que sois incapaces de volverme a saludar.

Ya que hacéis y confirmáis que yo ya no soy importante

para prestarme el tiempo con un:

-¿Andrea, qué tal?

 

Hacen de tu dolor una burla, una exageración,

con desdén y poca educación te preguntan:

-¿Qué te pasa, chiguita?, Eres frágil y débil como una margarita.

Las palabras son como puñales en el alma,

que te minan por dentro, de cada persona miserable

que hacen de tu sufrimiento un cuento.

 

Dónde quedó esa valkiria,

que con una sonrisa podía hasta matar.

Mi cuerpo, después del parto,

se ha quedado cual estropajo.

Cuerpo y mente se resienten,

ya que ninguno de los dos se siente con fuerza,

de volver a verse bella y con fuerza para luchar.

 

Reflejos de mi cuerpo entero que no quiero mirar.

Sexo inexistente

después de que me abriesen

y notase cómo, en un desgarro,

mi cuerpo se hacía pedazos.

-Aún te quedan unos kilos de más.

¿En serio eso me vais a preguntar?

 

El post parto es un tabú que no comparto

al silenciar las lágrimas de miles de mujeres esconden

tras pastillas para la ansiedad.

Debemos de amarnos y cuidarnos.

 

Sólo él y ella saben sacar,

lo único que no me van a arrebatar,

que es la sonrisa que tengo

cada vez que me acuesto con la personita que más quiero.

 

«¿Qué quieres una foto?»

No te preocupes,

te la mando mientras le leo un cuento.

 

Os quiero, a vosotras,

que no habláis por no dañar

a personas que no reparan

ni un segundo en agradar.

 

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